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Tagoror Achinech

Jueves, 17 de agosto de 2006

VICTIMA DEL PROGRESO-DESARROLLISTA INSOSTENIBLE

Opinión de Toño Linares

Una mera reseña en un periódico parece ser todo lo que se tiene que decir sobre la muerte de un bebé de ocho meses, como si estos hechos no tuviesen nada que ver con nuestra sociedad, como si esta circunstancia tendría que pasar desapercibido por nuestras vidas. La muerte de este bebé no ha sido la única víctima de las carencias sanitarias de nuestra sociedad, sólo que ésta ha sido llevada a los tribunales, como si fuese necesario elevar denuncias para dejar patente las grietas que tiene este modelo impuesto que sólo potencia el crecimiento desarrollista sin invertir en recursos sociales y sanitarios, que prevengan estos hechos y, que se puedan solventar en el caso de darse.

No es extraño, en esta tierra, que no hayamos conocido un posicionamiento firme y contundente de nuestras autoridades por lo acontecido, no es extraño que sea la Asociación del Defensor del Paciente quien pida que se abra una investigación sobre el tema, cuando debería haberse hacho por defecto y oficio desde la propia Consejería de Sanidad, no es extraño el silencio sepulcral de la clase política. Y no existe extrañeza en ello porque somos conscientes de la convivencia que se mantiene con la sanidad privada, para descapitalizar a la pública; porque sabemos que las inversiones en sanidad pública no son tan suculentas como las inversiones en infraestructuras inútiles e ilegales; porque estos hechos son tan habituales que se están convirtiendo en normales; porque es una victima colateral del desarrollo insostenible, insolidario, injusto; aunque en una guerra entre el falso progreso y el desarrollo social nunca hay vencederos ni vencidos, sólo perdedores y victimas inocentes, con el silencio cómplice de los que tienen el deber y la responsabilidad de actuar para evitarlas.

Este no ha sido un caso aislado, hay otros que se han denunciado en privado y silenciado en público. Caso también habitual en un territorio, donde por hablar obtienes paro, por discrepar recibe insultos y, por denunciar eres intimidado y amedrentado. En una zona donde el índice de natalidad es superior a la medio nacional y, no existe un servicio de urgencias pediátricas, ya que la rentabilidad económica no está garantizada. No podemos extrañarnos, ya que en esta zona existe el índice de mortalidad infantil más alto del país, sin que ni a los desarrollistas les preocupen. Pero no podemos seguir atrincherados por los temores impuestos, ya que con ello se incrementará el número de víctimas de este proceso desarrollista.

En pocos meses veremos a estos especialistas en desarrollismo, disfrazados de buenas personas, prometiendo felicidad, progreso y, comprando voluntades con bocadillos de mortadela, sin sentir el más mínimo remordimiento de las victimas de lo que hacen, en contra de lo prometido, como ha sido históricamente en el Sur de Tenerife, donde han prometido el tan necesitado Hospital Público y, ahora se conforman con el proyecto del chiringuito, que lo más probables sea concedida su gestión a la sanidad privada, continuando con la desfachatez y el desprecio a la ciudadanía de denominarlo hospital. Un centro con carencias demandadas por la sociedad, un centro que nace deficitario.

Los familiares de estas víctimas deben vivir siempre con la incertidumbre del desconocimiento sobre si el resultado hubiese sido el mismo de existir unos servicios sanitarios acordes a las necesidades de la población, y sobre todo acordes a lo que se denomina una sociedad moderna. Esta incertidumbre es una losa moral, que no podemos conocer si no somos parte de estas víctimas. La llevarán siempre consigo teniendo que soportar como cada cuatro años los falsos profetas le ofrecen felicidad, sin el más mínimo respeto por el ser humano.

Por: tagoror achinech | Sanidad Pública | Comentarios (0) | Referencias (0)

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