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Viernes, 16 de junio de 2006

Los dos módulos funcionando, aunque algunos ven sólo uno

Las Turbinas en el interior de uno de los pocos parajes rurales que nos quedan.
Según el informe de cumplimiento del año 2005, atendiendo a las instalaciones afectadas por la Ley 1/2005 y, emitido por el Ministerio de Medio Ambiente, según el Registro Nacional de Derechos de Emisión de Gases Efecto Invernadero (RENADE), de fecha mayo 2005, en la que cuenta con 834 industrias de todo el territorio nacional, las turbinas instaladas en Oroteanda (Arona), incumplieron en un 281,75% la cantidad de asignaciones que tenían autorizadas, quedando en el número 5º de incumplimiento de todas las industrias registradas y en 4º lugar de las centrales eléctricas del Estado.
En lo que se refiere a la cantidad de emanaciones, las turbinas se colocan en el puesto 191 de las 834 industrias, instaladas en el territorio nacional, lo que significa que existen 643 industrias que emiten menos CO2 al aire que este tipo de centrales eléctricas, lo que calificamos de una barbaridad, mientras los representantes políticos dicen y argumentan que contaminan poco. ¡Otra mentira más al descubierto!
Estos datos vienen a incrementar el número de irregularidades que incumplen estas instalaciones y, que las que están instaladas en Los Pajales, que son de las mismas características, vulnerarán la ley 1/2005 durante el presente año, si ya no lo han hecho uniéndose a lo ya vulnerado, como el sobrepasar el número de horas que tenían permitido durante un año que son de 500, las cuales fácilmente las hayan sobrepasado en el primer mes, o que la licencia municipal sólo autoriza a un módulo y están en funcionamiento los dos, sin descartar que todas las licencias están recurridas y, por lo tanto su funcionamiento se esta llevando a cabo, sin que ninguna de ellas sea firme.
Este informe pone de manifiesto lo perjudicial que son estas centrales eléctricas, aunque en el mismo sólo se expone la cantidad de emanación de Dióxido de Carbono (CO2), sin que se contabilice la cantidad de otros elementos algunos de ello letales, tales como el Monóxido de carbono (CO) y el Dióxido de nitrógeno (NO2), y otros elementos como el Dióxido de Azufre (SO2), principal causante de la lluvia acida, o la cantidad de plomo (Pb) causante de anemia y retraso en el crecimiento de los niños, sin descartar los efectos cancerígenos que tienen estas centrales sobre la población.
Es lamentable que sea el propio Ministerio de Medio Ambiente quien emita este informe y, no establezca las medidas necesarias para solucionarlo ni las sanciones pertinentes a lo incumplidores, pero ni siquiera las administraciones locales intervienen en este asunto para defender la vida de sus vecinos, impulsando a los ciudadanos a emprender acciones jurídicas, que no serían necesarias si las administraciones públicas no hiciesen dejación de sus funciones. Debiendo prevalecer la seguridad y la salud de las personas, sobre los intereses de la empresa eléctrica.
No hay que ser técnico ni especialista en el tema para saber cuales son los efectos de estas turbinas en el entorno y en la población: desaparición de la agricultura, incremento de enfermedades cancerigenas, influencia sobre el cambio climático, daños irreversibles en los sentidos visuales y auditivos, trastornos en los sistemas circulatorios y respiratorios, dolores de cabeza y disminución de reflejos, perturbaciones psíquicas y de memoria, aumento de las enfermedades OLR, e infinidad de consecuencias dañinas, que de tener unas administraciones públicas con un poco de dignidad no se llegarían a sufrir, pero en estos lugares priman otros intereses ante que la defensa de la salud y la vida de las personas y del entorno, pues de otra manera no se entiende como han hecho caso omiso a las denuncias interpuestas ante todos los organismos, sin que ninguno de ellos se pronuncie.
Chío a, 16 junio 2006
Por: tagoror achinech | Comunicados de Prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)
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