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Jueves, 02 de febrero de 2006
Opinión de Alberto Rodríguez Álvarez
Una de las principales ventajas que tiene la corriente alterna -CA- con respecto a la corriente continua -CC- es que la tensión de ésta puede ser transformada mediante el empleo de transformadores. Y esta ventaja permite que la tensión sea elevada para alcanzar las altas tensiones que son utilizadas para el transporte. Ahora mismo en la isla de Tenerife la mayor tensión utilizada para el transporte es de 220 kV -220.000 voltios- pero en la España continental es frecuente el uso de tensiones de 400 kV -400.000 voltios-. Estas tensiones tan elevadas permiten que la central -el centro de generación- pueda estar situada a mucha distancia de los núcleos de población en los que la energía eléctrica va a ser utilizada. El transporte de energía eléctrica en alta tensión posibilita que no haya que multiplicar el número de centrales hasta límites absurdos sino que, antes y al contrario, lo que se hace es instalar las centrales precisas y efectuar un trazado de líneas de transporte que garantice el suministro aún en las circunstancias adversas. Como ejemplos ilustrativos podemos poner a la capital de España, Madrid, que tiene garantizado el suministro a pesar de no tener instalada en su territorio a ninguna central eléctrica. Y lo mismo ocurre en Ávila, Segovia, Valladolid, Soria, Zaragoza, Córdoba... El ejemplo contrario lo podemos encontrar en Barcelona, Tarragona, Cádiz... En el caso de Tarragona, presumiblemente el más llamativo, podemos encontrar refinería, plantas de regasificación, centrales térmicas, centrales de ciclo combinado, centrales hidráulicas y una central nuclear. Como es fácil entender todo lo que se genera en Tarragona no se consume en Tarragona sino que una parte importante es llevada a todos los rincones de España utilizando las líneas de transporte en alta tensión. Aquí, en Canarias, después de la tormenta Delta las cuestiones relativas al suministro eléctrico parece que han despertado de su alongado letargo hasta el punto que ya sabemos que la isla de Tenerife, siempre según palabras del director de REE en Canarias, Santiago Marín, cuenta con el peor sistema eléctrico de España. Por otro lado, el Gobierno de Canarias que trabaja en la redacción técnica del Plan Energético de Canarias -Pecan- ya se ha mojado al declarar que según su opinión sería necesaria una tercera central en las dos islas capitalinas. Instalar dos nuevas centrales, en las dos islas capitalinas y no más, obliga a pensar que, presumiblemente, son motivos políticos y no técnicos los que han movido a este Gobierno a pensar en esta alternativa. Amén de que se esté cociendo, a la chita y callando, la idea de romper el monopolio en generación en las islas más pobladas y, a la par, dejar contentos a los muchos empresarios que ya se afilan los dientes. Mas, por aquello de a Dios rogando y con el mazo dando, el viceconsejero de Industria, Jorge Rodríguez, vuelve a utilizar el argumento de las energías renovables pero, quizás sin darse cuenta, nos endilga que queda por estudiar la ubicación de esa central y si se tratará de una central que utilizará fuel o gas. Como puede verse todos los caminos conducen a Roma, porque, con independencia de la energía que pueda aportar esa golosina -subvenciones más que energía- que son los parques eólicos, seguiremos dependiendo del fuel, el gasoil y el propio gas natural como combustibles. En cuanto a la ubicación, aquí en Tenerife, tienen tantas opciones como municipios con costa: 28. Ya ven, esto se anima.
Fuente: La Opinión de Tenerife (02 febrero 2006)
Por: tagoror achinech | Medio Ambiente | Comentarios (0) | Referencias (0)
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