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Tagoror Achinech

Jueves, 12 de enero de 2006

El compromiso portuario de Tenerife

Secretariado Insular de Intersindical Canaria en Tenerife

El debate levantado sobre el puerto en Granadilla ha abierto heridas sociales difíciles de cerrar. Entre defensores y opositores del proyecto se cruzan gruesas invectivas en unos términos de falta de respeto mutuo que impide toda posibilidad de entendimiento. Habría sido más fácil acercar posiciones y llegar a acuerdos si se hubiera dado a conocer y, sobre todo, si se cumpliera el Compromiso para el desarrollo del sistema portuario de Tenerife. Este compromiso, asumido en febrero de 2004 por las más altas representaciones políticas y administrativas, junto con los agentes portuarios, entre ellos la Federación de Puertos de Intersindical Canaria, dibujaba un cuadro de soluciones al problema de las infraestructuras portuarias de Tenerife.

Toda la cuestión se centra en una supuesta y demostradamente falsa incapacidad de crecimiento del puerto de Santa Cruz, más la conveniencia de descargar en el sur los graneles que se consumen en la zona, en una instalación portuaria reducida que podría aprovecharse para dar servicio al polígono industrial de Granadilla.

Es aceptable que tanto el enorme caudal de combustible que demanda el aeropuerto del Sur como el clinker para cemento entren en Tenerife por un puerto especializado, de un tamaño lógico, situado en el sur. Es cierto que, de esta manera, se aliviaría la carretera de un tránsito de cubas y camiones costoso, contaminante y fuente innegable de riesgo. El tema del gas queda abierto, a la vista de las informaciones que insisten en que la gasificación no ofrece tantas ventajas como se había previsto y que, en todo caso, las recomendaciones técnicas indican que es mejor que la reconversión de este gas se haga en instalaciones costa afuera.

En cuanto a las operaciones de descarga de mercancía general en contenedores, no puede defenderse la opción de efectuarlas por un puerto en Granadilla. El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Domingo Berriel, en reciente intervención parlamentaria, basaba las ventajas medioambientales del puerto de Granadilla en la reducción de tráfico pesado por las carreteras. Esta afirmación es válida para el transporte de graneles, al que ya hemos aludido, pero resulta insostenible en cuanto a la mercancía general. La población residente en el norte de Tenerife triplica a la del sur, en una relación no compensada por los contingentes de turistas. Además, el norte soporta el peso de la administración, la universidad, la centralización de los servicios… Por lo tanto, descargar el tráfico cautivo de mercancías por Granadilla solamente conseguiría invertir el sentido del transporte: en lugar de ir del norte hacia el sur lo harían del sur para el norte, en un tonelaje, además, cercano al doble. No se entiende que un tráfico en un sentido sea contaminante, pero que no lo sea en el inverso.

También hay que aplicar especial atención al tema del servicio del Polígono Industrial de Granadilla, que se intenta dar la impresión de que estaría coartado por la no existencia de un puerto en sus inmediaciones. Pero está por demostrar si los volúmenes de producción justificarían por sí solos la escala de buques. Habida cuenta de que existen otros polígonos en Tenerife, nada explica que no se pueda dar salida a la producción insular total por el puerto de Santa Cruz.

Y no está nada claro el tema del tráfico de transbordo. Todos los agentes implicados insisten en las dificultades que supone tal posibilidad. En lo técnico, las condiciones climáticas, concretamente el régimen de vientos, lo hacen poco conveniente. En lo comercial, ningún gran operador internacional de contenedores ha mostrado interés en una estación de transferencia en Granadilla, en tanto que muchos sí han expresado su extrañeza por la supina carencia de promoción del puerto de Santa Cruz, al que consideran una excelente opción a medio y largo plazo si de una vez se ejecutara su ampliación. Recordemos que el negocio del transbordo depende exclusivamente de las decisiones de estas grandes corporaciones.

Volviendo al Compromiso para el desarrollo del sistema portuario de Tenerife, su contenido indica con claridad la posición principal del puerto de Santa Cruz en ese sistema, quedando el de Granadilla en un mero papel complementario, de “dársena del puerto principal”, dedicada a los graneles líquidos y sólidos y, como mucho, para la atención al polígono de Granadilla, en el hipotético y remoto caso de que este polígono generara un volumen de carga que justifique escalas frecuentes de buques. Para esta dársena, existe un tramo de seiscientos metros de litoral ya estropeado, sin necesidad de destrozar más nuestro limitado patrimonio natural. Empecinarse en un puerto de dimensiones mayores es un clarísimo error.

Fuente: Canarias Ahora. Com (12 enero 2006)

Por: tagoror achinech | Economía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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