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Miércoles, 07 de diciembre de 2005
El proyecto está siendo desarrollado por un grupo de expertos de la “Red Temática de Dispositivos Orgánicos Fotovoltaicos, Electro-Ópticos y Electrónicos'”, que además colabora en diversos trabajos con el Centro de Investigaciones Avanzadas de México.
"Nuestras investigaciones se basan principalmente en el estudio, tanto a nivel teórico con simulaciones por ordenador como a nivel experimental, de las células solares basadas en dióxido de titanio, un material muy utilizado en la industria, muy barato e inocuo para el medioambiente", ha explicado a Europa Press Juan Antonio Anta, profesor de la UPO y responsable del grupo “Química Física de fases condensadas e interfases”.
El dióxido de titanio es un fotocatalizador, que recibe luz y produce una reacción química que genera energía. Esta especie de "nano-catalizador" ofrece un gran potencial por su ventajosa relación calidad-precio, aunque aún tiene que mejorar su estabilidad, aspecto en el que está trabajando el grupo y que puede ser de interés para las empresas del sector de las energías renovables.
Las células de dióxido de titanio necesitan un colorante para aprovechar la luz del sol, es decir, un sensibilizador. Las que proporcionan más eficiencia utilizan como sensibilizador un colorante sintético, aunque también se pueden construir células con colorantes naturales extraídos de plantas. Éstas son menos eficientes pero reducen todavía más el coste.
"Estamos explorando la posibilidad de utilizar colorantes naturales, como la clorofila extraída de hojas o bien antocianinas, obtenidas de la granada, frambuesa o de flores. También utilizamos unas sustancias llamadas carotenos extraídas del achiote, una semilla muy popular en México", afirmó Anta.
Para la investigación, se construyen células solares en las que modifican diversos aspectos de su estructura con el fin de determinar su eficiencia. Las células se colocan en una cámara oscura y se iluminan con una lámpara especial que emite una radiación semejante a la emitida por el Sol y que recibimos en la Tierra a nivel del suelo, determinando así el rendimiento fotoconversor que proporcionan las células en condiciones estandarizadas.
Otra fase del estudio es la modelización teórica, es decir, la simulación por ordenador del transporte electrónico en el dióxido de titanio nanocristalino.
Fuente: Portal del Medioambiente (7 diciembre 2005)
Por: tagoror achinech | Energías Alternativas | Comentarios (0) | Referencias (0)
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